Yucatán

Investigador de la UNAM desarrolla en Yucatán tecnología para reutilizar aguas residuales porcinas

Una granja de 6 mil cerdos puede generar hasta 1.7 gigawatts-hora anuales de electricidad con biogás obtenido del tratamiento de sus residuos

Por La Revista Peninsular · 23/09/2026 06:16
Investigador de la UNAM desarrolla en Yucatán tecnología para reutilizar aguas residuales porcinas

Francisco Javier Cervantes Carrillo, investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Unidad Académica Juriquilla, desarrolla en Yucatán un proyecto para tratar y reutilizar las aguas residuales generadas por la industria porcícola, en colaboración con el Grupo Porcícola Mexicano, uno de los principales productores de carne de cerdo del país.

El proyecto adquiere relevancia porque la actividad porcícola sostiene cerca de 12 mil empleos directos y 35 mil indirectos en la península, con una derrama económica de aproximadamente 40 millones de pesos en comunidades yucatecas. Transformar sus residuos en recursos —agua, energía y nutrientes— reduciría costos operativos y la presión sobre fuentes hídricas naturales.

Cervantes Carrillo, ingeniero biotecnólogo y doctor en Ciencias Ambientales con más de dos décadas de experiencia en tratamiento de aguas porcinas, precisó que las granjas operan hoy con biodigestores anaerobios y lagunas de aireación. El proyecto busca complementar esos procesos con tecnologías que permitan cumplir estándares de descarga más estrictos sin comprometer la viabilidad económica de las instalaciones.

El potencial energético es concreto: en una granja con capacidad para 6 mil cerdos, los biodigestores pueden producir alrededor de 2 mil 300 metros cúbicos diarios de biogás, suficientes para generar cerca de 1.7 gigawatts-hora al año. El investigador citó como referente la planta de tratamiento de Atotonilco, Hidalgo, que procesa 23 metros cúbicos de agua por segundo, destina el efluente tratado a riego agrícola y cubre 80% de su consumo eléctrico con biogás propio.

El enfoque responde a una brecha nacional documentada: en México solo entre 52 y 57% de las aguas residuales recibe tratamiento, y apenas alrededor del 57% de las cerca de 2 mil 600 plantas existentes opera de manera óptima, sobre todo por los costos de energía. Cervantes Carrillo advirtió que el verdadero reto no es construir infraestructura, sino garantizar que funcione de forma continua y cumpla la normatividad vigente para proteger la salud y los ecosistemas.

El trabajo en Yucatán apunta a demostrar que la alianza entre la academia y la industria puede convertir el tratamiento de aguas residuales en una alternativa ambiental y económicamente sostenible, y a que el sector porcícola peninsular sirva de modelo para otras regiones del país con alta demanda hídrica.

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