La Revista

En busca de la Felicidad VI

Santiago Heyser
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De Ser a Ser, por: Santiago Heyser.

“Vivimos para crecer y desarrollar nuestro propio e
individual potencial humano durante el espacio de tiempo que llamamos vida”.
Faustino Castro.

De nuestra lista de diez, hemos comentado acerca de siete motivos que
nos impiden alcanzar un estado de felicidad: 1.- No somos conscientes de
nosotros mismos; 2.- No vivimos la vida cuando sucede, en el momento presente;
3.- No aceptamos la realidad y luchamos contra ella; 4.- Creamos expectativas.
5.- Creemos que la felicidad es algo que obtenemos y es externo a nosotros. 6.-
Creemos que para ser felices necesitamos a alguien. 7.- No hacemos lo que queremos.

El siguiente de los motivos causantes de la infelicidad es demasiado
sutil, hay que detenernos un momento y reflexionar, ya que normalmente nuestros
días están ocupados con los pendientes cotidianos y cuando tenemos un espacio
de tiempo, comúnmente buscamos descansar, hacer nada o refugiarnos en una
pantalla de TV, de cine o del celular, es decir: ¡Evadirnos! Esta situación nos
distrae del trabajo de observar nuestras propias vidas y darnos cuenta de que:
8.- Estamos estáticos en nuestras vidas en lugar de estar en movimiento,
creciendo y viviendo.

Comencemos por recordar algo, nuestras vidas tienen concordancia con la
naturaleza, de ahí venimos, y como tal estamos envueltos en una vorágine de
cambios permanentes, desde nuestro propio cuerpo con el paso del tiempo, hasta
los cambios del entorno o del Universo ¡La única constante en nuestras vidas es
el cambio! La existencia implica movimiento, es así, pretender lo contrario es
ir en contra de la realidad y en contra de la propia naturaleza del todo.

Visto así, el reto es como aprovechar el cambio que está fuera de
nuestro control y como dirigir el cambio que está dentro de nuestro control.
Para ello, el primer paso es conocernos, entender de manera genérica qué es un
ser humano y de manera particular quién soy yo y que potencialidades
(capacidades) tengo.

Todos nacemos con características, habilidades, debilidades y
posibilidades a desarrollar durante el espacio de tiempo que tenemos entre el
nacimiento y la muerte, ¡durante nuestra vida!, y pareciera, que cuando nos
volvemos apáticos y dejamos de “avanzar” y de procurar nuestro crecimiento
mediante el desarrollo y aprovechamiento de nuestro potencial, la vida empieza
a volverse monótona, aburrida, sin sentido y fracasa, ya que solo buscamos
satisfactores materiales y/o entretenimiento, ajenos a nuestra humana
naturaleza, que no nos dan felicidad. Las personas se refieren a éste estado
como el estado de confort. Es decir
cuando la rutina, la monotonía y los hábitos nos llevan a vivir dormidos, cómodos, sin aliciente para
continuar nuestro desarrollo; y así, terminamos viviendo cada día, cada semana,
cada mes y cada año como si la vida solo fuera un ciclo repetitivo; de esta
manera, dejamos de tener la frescura, el asombro, la espontaneidad y la
curiosidad que nos produce el cambio; dejamos de crecer, de aprender, de
conocer gente nueva, de hacer actividades diferentes, de divertirnos, de reír o
simplemente apreciar eventos sencillos de la vida como un atardecer, el vuelo
de una mariposa o el abrazo con un ser querido. Nuestras vidas se vuelven
planas y grises, así como nuestro estado de ánimo, nos la pasamos reaccionando
de forma automática con base en las emociones que sentimos, pero no tenemos un
control consciente de nuestra vida, por lo que deja de ser nuestra, lo que nos
genera un vacío e insatisfacción y así, simplemente “funcionamos”, sin
ilusiones, esperanzas o aspiraciones, hasta que la cuerda se acaba y morimos
frustrados.

Recordemos que la felicidad es un estado de la mente, es una actitud
ante la vida que debiera depender de nosotros y no de las circunstancias. Vivir
es un verbo, y como tal implica acción. ¡Hay que crecer, desarrollar nuestro
potencial, hacer cosas nuevas, probar nuevos sabores, cambiar la rutina, esforzarse,
vivir y dejar de postergar! La vida es para vivirse y sólo tenemos una
oportunidad y muy poco tiempo ¡No hay que desperdiciarlo! Sobrevivir no es
vivir, la agenda diaria debe tener algo más que cumplir con los pendientes y
buscar los medios para satisfacer las necesidades básicas. Cada vida debiera de
enriquecerse con actividades que nos hagan vibrar, que nos lleven a superar
nuestros propios límites, que nos acerquen a los sueños que tenemos,
actividades que al final de día nos permitan decir: ¡Hoy mi día fue diferente,
fue un día que valió la pena vivirse, fue un día en el que crecí!… ¡Así de
sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Twitter: @SantiagoHeyser
Correo: Heyser@deSeraSer.mx

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