Estados Unidos anunció una revisión integral de su presencia militar y de sus bases en Europa, una decisión que llega en medio de crecientes tensiones con sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y bajo el argumento de que los países europeos deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. El anuncio fue realizado este jueves 18 de junio de 2026 por Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos, durante una reunión de ministros de Defensa de la OTAN.
De acuerdo con lo informado por EFE, Hegseth explicó que el Departamento de Guerra llevará a cabo una revisión que podría extenderse hasta seis meses, aunque también dejó abierta la posibilidad de que el proceso concluya antes. La evaluación analizará la postura de fuerza estadounidense en Europa, así como el papel de las bases militares de Estados Unidos en el continente, en un momento en el que Washington busca redefinir el equilibrio de responsabilidades dentro de la alianza atlántica.
Durante su intervención ante los ministros aliados de Defensa, Hegseth afirmó que Estados Unidos está redoblando esfuerzos para convertir a la OTAN en lo que describió como una alianza más equilibrada. En sus palabras, el objetivo es avanzar hacia una “OTAN 3.0”, en la que Europa asuma el liderazgo de su propia defensa y deje de depender de manera predominante del respaldo militar estadounidense.
El funcionario estadounidense señaló que esta revisión se realizará en coordinación con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y el mando europeo, además de incluir consultas con el Congreso estadounidense y con los países aliados. Sin embargo, advirtió que no se tratará de un trámite menor, sino de una evaluación profunda sobre el papel que deben tener las fuerzas estadounidenses en territorio europeo en los próximos años.
El anuncio se produce antes de la cumbre de la OTAN programada para los días 7 y 8 de julio en Ankara, donde los líderes de la alianza buscarán definir nuevas líneas de cooperación y compromisos de defensa. En ese contexto, Washington pretende que los países europeos aceleren el cumplimiento de sus metas de gasto militar y fortalezcan sus capacidades propias frente a los desafíos de seguridad en la región.
Hegseth sostuvo que la revisión tiene como propósito garantizar que la OTAN avance “con rapidez y de forma irreversible” hacia un liderazgo europeo en materia de defensa convencional. También indicó que Estados Unidos necesita asegurarse de que sus fuerzas estén preparadas para responder a sus necesidades globales, no únicamente a las exigencias del frente europeo.
Otro punto central del mensaje fue el acceso estadounidense a bases y rutas de sobrevuelo en Europa. El secretario de Guerra señaló que Washington busca que esos permisos estén claramente delimitados y asegurados, después de criticar que algunos aliados no permitieran el uso de bases estadounidenses ubicadas en sus territorios para operaciones vinculadas con la contienda contra Irán.
La postura de Estados Unidos también alcanzó el tema financiero. Hegseth advirtió que las cuotas anuales que Washington aporta a la OTAN dependerán de que el resto de los países cumpla con sus objetivos de gasto en defensa. En ese sentido, afirmó que la OTAN debe ser una “vía de doble sentido” y sostuvo que Estados Unidos no puede asumir ni pagar más por la defensa de Europa que sus propios aliados.
El funcionario fue más allá al advertir que Washington observará de cerca a los países que no cumplan con los compromisos establecidos o que mantengan posturas ambiguas frente al aumento de sus responsabilidades. Incluso anticipó que algunos aliados podrían “reprobar” en esta revisión, mientras que otros podrían obtener una evaluación positiva por su nivel de compromiso con la defensa común.
Pese al tono firme del mensaje, Hegseth presentó la iniciativa como una medida constructiva y no como una ruptura con la alianza. Aseguró que la revisión busca fortalecer tanto la postura militar estadounidense como el futuro de la OTAN, aunque bajo una lógica distinta: menos dependencia de Washington y mayor liderazgo europeo en la defensa del continente.
Con esta decisión, Estados Unidos abre una nueva etapa de presión sobre sus socios europeos, en la que la permanencia, alcance y condiciones de su presencia militar en Europa quedarán sujetas a una evaluación estratégica. El mensaje de Washington es claro: la OTAN seguirá siendo una alianza clave, pero sus miembros deberán demostrar con recursos, decisiones y compromisos concretos que están dispuestos a asumir el peso de su propia seguridad.


