La presencia del gusano barrenador encendió las alertas sanitarias en la Ciudad de México luego de que autoridades federales confirmaran el primer caso en la capital del país, detectado en un perro de raza dóberman en la alcaldía Tlalpan.
De acuerdo con información oficial difundida por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el caso corresponde a un canino de 12 años que fue atendido en una clínica veterinaria en la comunidad de Topilejo, donde se identificó una infestación por larvas en la base de la oreja izquierda, derivada de una herida ocasionada tras una pelea con otro perro.
El diagnóstico confirmó la presencia de miasis, una infección causada por el gusano barrenador, parásito que deposita larvas en tejidos vivos y que históricamente ha afectado principalmente al ganado. La detección del caso activó de inmediato los protocolos sanitarios por parte del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, que inició acciones de control y vigilancia epidemiológica en la zona.
Las autoridades señalaron que se trata de un evento aislado, ya que hasta el momento no se han identificado contagios secundarios. Asimismo, explicaron que las condiciones geográficas y climáticas del área donde se registró el caso reducen el riesgo de propagación, por lo que se considera una incursión puntual del parásito en la capital.
El reporte inicial fue recibido el 26 de abril a través de los canales de emergencia sanitaria, lo que permitió una intervención oportuna por parte de especialistas veterinarios y autoridades. El caso permanece bajo supervisión y control, mientras se mantienen operativos de inspección y medidas de desinfección en el entorno donde habitaba el animal.
El gusano barrenador, cuya presencia se consideraba erradicada en México desde 1991, ha registrado reapariciones en los últimos años, principalmente en regiones del sur del país, lo que ha obligado a reforzar las estrategias de vigilancia y control. La infestación representa un riesgo tanto para animales como, en casos poco frecuentes, para humanos, debido a que las larvas se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas.
Ante este escenario, las autoridades reiteraron el llamado a la población a mantener vigilancia en mascotas y animales de producción, especialmente en caso de heridas expuestas, y a reportar cualquier sospecha de infestación para evitar la propagación del parásito.
El caso detectado en la Ciudad de México marca un punto de atención en la evolución reciente de esta plaga en el país, al tratarse de la primera confirmación en la capital, lo que ha llevado a reforzar las medidas preventivas en zonas urbanas y a intensificar la coordinación entre autoridades sanitarias y veterinarias para contener cualquier posible brote.


