El senador morenista Enrique Inzunza Cázarez reapareció este jueves en actividades del Senado mediante una videoconferencia, luego de casi dos meses de ausencia pública y legislativa tras los señalamientos formulados por autoridades de Estados Unidos en su contra. Su participación a distancia volvió a colocar su nombre en el centro de la discusión política, especialmente por el contexto en el que ocurre: una investigación estadounidense que lo relaciona, junto con otros funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, con presuntos vínculos con el crimen organizado.
La reaparición de Inzunza se da después de semanas marcadas por cuestionamientos sobre su permanencia en el Senado y por críticas de legisladores de oposición, quienes habían señalado su falta de presencia en las sesiones y reuniones legislativas. Apenas días antes, se reportó que el senador acumulaba 55 días de ausencia y que no había acudido, ni de manera presencial ni virtual, a una reunión de la Comisión de Derechos Humanos.
El caso ha generado atención nacional debido a que Inzunza, representante de Morena por Sinaloa, fue mencionado entre los políticos señalados por autoridades estadounidenses dentro de una investigación relacionada con presuntas operaciones del Cártel de Sinaloa. Hasta el momento, el senador ha rechazado las imputaciones y ha sostenido públicamente que atenderá cualquier requerimiento de las autoridades mexicanas, en caso de que este se formule conforme a sus atribuciones constitucionales.
La ausencia del legislador también abrió una discusión sobre el fuero, la responsabilidad pública y la obligación de los representantes populares de mantenerse activos en sus funciones. Aunque los señalamientos en su contra no representan una sentencia, el caso ha tenido impacto político por la gravedad de las acusaciones y por su cercanía con el grupo político del gobernador sinaloense con licencia, Rubén Rocha Moya, también mencionado en el mismo contexto.
En medio de la polémica, Inzunza ha reiterado su intención de permanecer en el Senado hasta 2030 y descartó buscar la gubernatura de Sinaloa en 2027. Con ello, el legislador busca cerrar una de las principales dudas que habían surgido sobre su futuro político, aunque su situación sigue bajo observación pública por el alcance de las acusaciones y por la presión que el caso ha generado dentro y fuera de Morena.
La reaparición virtual del senador no elimina los cuestionamientos que rodean su caso, pero sí marca un nuevo momento en una crisis política que ha puesto bajo escrutinio a figuras relevantes de Sinaloa. Mientras continúan las investigaciones y las versiones sobre el proceso en Estados Unidos, el regreso de Inzunza a una actividad del Senado confirma que el tema seguirá ocupando un lugar central en el debate legislativo y en la discusión pública nacional.


