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Hervé Renard toma el mando de Túnez tras la crisis de Lamouchi en pleno Mundial

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Túnez vivió uno de los movimientos más drásticos del Mundial 2026 al destituir a Sabri Lamouchi después de apenas un partido y apostar por Hervé Renard como nuevo director técnico para lo que resta de la competencia. La decisión llega luego de la dura derrota por 5-1 frente a Suecia, resultado que no solo golpeó las aspiraciones deportivas del equipo, sino que también aceleró una crisis interna que ya venía acumulando tensión entre el cuerpo técnico, la federación y algunos futbolistas.

Lamouchi, de 54 años, había sido el encargado de preparar a la selección tunecina para el torneo y también dirigió el debut mundialista ante Suecia. Sin embargo, el marcador terminó por exhibir los problemas futbolísticos del equipo y dejó al descubierto un ambiente complicado en el vestuario. La federación tunecina decidió actuar de inmediato y cerrar su etapa antes del segundo compromiso, en una medida poco común para una Copa del Mundo y que refleja la urgencia por recomponer el rumbo.

El elegido para tomar el mando es Hervé Renard, entrenador francés de 57 años y con amplia experiencia internacional. Su llegada representa una apuesta por un técnico acostumbrado a trabajar bajo presión, con conocimiento del futbol africano y antecedentes importantes en selecciones nacionales. Renard arribará a México, donde se encuentra concentrado el combinado tunecino, para integrarse de inmediato al equipo y dirigir sus primeros entrenamientos en Monterrey.

Para Renard, este será su tercer Mundial al frente de una selección distinta. En Rusia 2018 dirigió a Marruecos, equipo que quedó eliminado en la fase de grupos, pero que mostró competitividad en varios tramos del torneo. Cuatro años después, en Qatar 2022, estuvo al mando de Arabia Saudita y protagonizó una de las grandes sorpresas de la historia reciente de los Mundiales al vencer a Argentina, selección que posteriormente terminaría levantando el título con Lionel Messi como figura.

Aunque aquella victoria ante Argentina quedó como una de las páginas más recordadas de su carrera, Arabia Saudita no logró superar la fase de grupos tras perder sus dos partidos siguientes. Aun así, Renard consolidó su imagen como un técnico capaz de competir ante rivales de mayor jerarquía, especialmente cuando sus equipos logran ejecutar planes defensivos ordenados, transiciones rápidas y una fuerte disciplina colectiva.

Túnez necesita precisamente eso: orden, reacción y liderazgo inmediato. El golpe ante Suecia dejó al equipo en una situación delicada, no solo por la diferencia de goles, sino por la sensación de fragilidad que mostró durante el partido. La llegada de Renard busca renovar el ánimo del grupo, recuperar la confianza de los jugadores y darle al equipo una estructura más sólida para los próximos encuentros.

La salida de Lamouchi también responde a un desgaste que, según los reportes, iba más allá del resultado. Desde su llegada existían tensiones con sectores de la federación y con algunos integrantes del plantel, un escenario que terminó por volverse insostenible tras la goleada. En ese contexto, la federación optó por un cambio inmediato antes de que la crisis comprometiera por completo la participación de Túnez en el torneo.

Dentro del nuevo cuerpo técnico permanecerá Wahbi Khazri, exfutbolista internacional tunecino y antiguo asistente de Lamouchi, quien seguirá formando parte del equipo de trabajo de Renard. Su continuidad puede ser clave para facilitar la transición, debido a su conocimiento del grupo, del entorno de la selección y de la presión que representa competir en una Copa del Mundo.

El reto para Renard será enorme. No contará con una preparación larga ni con margen para experimentar demasiado. Su misión será intervenir de manera rápida, corregir errores puntuales y convencer al vestuario de que todavía hay posibilidades de competir. Túnez apuesta por su experiencia, su carácter y su historial mundialista para intentar cambiar una historia que comenzó de la peor manera.

Con este movimiento, la selección tunecina envía un mensaje claro: no está dispuesta a resignar su participación después de una sola derrota. La llegada de Hervé Renard abre una nueva etapa en medio del torneo, una decisión arriesgada, pero también una señal de que el equipo busca reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

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