Se sorprendían al preguntar por Juani.. Con ese nombre no aparecía la mujer que cualquiera aguardaría. Aparecía un hombre, tez gitana, la mirada más noble del mundo, el arte recogido en sí mismo, la bondad, la alegría, la bulería. Juani Bulerías… un rondeño de verdad…
Así como también Morante es un genio de verdad y un cigarrero de verdad..
Llamaron una vez, cuenta la leyenda y es una leyenda real, de la Plaza de Toros a la gestoría. Y pidieron una silla. Llamaron de la Plaza de Toros de Ronda: cuna y madre del toreo. Y pidieron a Juani una silla. Dicen que en la vida están los que mucho piden y poco dan y los que mucho dan y poco piden…
Olé por los segundos! Juani era de esos…
Juani, el que lo daba todo, la simpatía en danza y acento serrano, les llevó una silla de anea que tenía allí, en la gestoría. Hay sillas que alcanzan la fama! La de Alejandro Sanz, por ejemplo. La que perdió el que se fue a Sevilla. Y aquella silla! Aquella silla pisó el suelo maestrante rondeño…
Y Morante se sentó en esa silla. Morante en goyesco y Puebla del Río, en oro y alma. Él. En sí mismo y con su faena. Morante hizo la faena de la tarde, y del recuerdo, sentado sobre esa silla… Y hay historia sobre esa silla y sobre la pata de esa silla… y esa historia se seguirá contando…
…para que Juani sonría desde el cielo!
Un trozo de Ronda se murió con vosotros: Juani y Ángel, gracias por tanto!
Dedicado a la memoria de Juani Bulerías: un ser irrepetible al que tuve la suerte de llamar tío y amigo!
Dedicado a Morante de la Puebla: mucha suerte y gracias por la afición
Al toreo, a mi mago y a mi torero
A mi hermana
A Elena, Elenita, Irene, Manuela.. y toda la familia García Jiménez
A mi Luis
A algunas sillas
A Ronda
A mi Sevilla y mis sevillanos


