La inseguridad alimentaria continúa afectando a millones de personas en Estados Unidos, con un impacto significativo en la comunidad latina. En Nueva York, decenas de familias acuden desde temprano a distribuciones gratuitas de alimentos organizadas por entidades comunitarias, como City Harvest, ante las dificultades para cubrir gastos básicos como renta, servicios y comida. Según datos citados por CNN en Español, más de 48 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria en el país, entre ellas cerca de 14 millones de latinos.
En el Bronx, la demanda de ayuda alimentaria se refleja en largas filas alrededor de una marqueta móvil gratuita. Familias con niños, adultos mayores y personas trabajadoras esperan recibir frutas, vegetales, huevos y otros productos para completar sus comidas durante los días siguientes. La organización City Harvest estima que más de un millón de neoyorquinos viven en hogares donde la comida no siempre alcanza, incluidos uno de cada cuatro niños.
Martina Santos, dominicana de 67 años y residente del Bronx, es voluntaria y beneficiaria de City Harvest. En declaraciones a CNN, resumió su situación con una frase contundente: “Si desayuno no puedo almorzar”. Santos, quien padece diabetes e hipertensión, afirmó que el aumento del costo de vida la ha obligado a reducir comidas, pese a recibir asistencia del programa SNAP.
El problema se ha intensificado en un contexto de precios elevados. CNN reportó que la inflación anual en Estados Unidos subió al 3,8 % en abril, por encima de los salarios, lo que aumenta la presión sobre los hogares que ya destinan gran parte de sus ingresos al pago de vivienda y servicios. Para muchas familias, la comida termina siendo el gasto que se ajusta cuando el dinero no alcanza.
Pedro Urbaez, director de distribución comunitaria de City Harvest, explicó que cada entrega puede atender entre 500 y 600 familias. La organización distribuye alimentos rescatados en los cinco condados de Nueva York y solicita información básica, como el número de integrantes del hogar, para entregar la ayuda.
Entre quienes acudieron a la distribución también se encontraban madres con niños pequeños, como Mónica López y Edith Soperanes, quienes señalaron que los precios de los productos básicos han dificultado sostener la alimentación familiar. Soperanes relató que una compra limitada en el supermercado le costó cerca de US$ 90, mientras que López calificó la ayuda recibida como necesaria para su hogar.
Además de City Harvest, productores y fundaciones locales apoyan con donaciones. Tenmile Farm Foundation, por ejemplo, entrega decenas de miles de docenas de huevos al año a la organización. Su fundador, Gibson Durnford, señaló que cada vez observa más personas que requieren respaldo, incluidas madres jóvenes, adultos mayores, desempleados y trabajadores cuyos ingresos no cubren el costo de los alimentos.
Para Santos, estos programas representan más que una ayuda económica. La voluntaria aseguró que City Harvest ha sido “una salvación” y afirmó que las distribuciones le permiten acceder a alimentos sin tener que saltarse comidas. Su testimonio refleja una preocupación creciente entre organizaciones comunitarias: la inseguridad alimentaria sigue expandiéndose entre sectores vulnerables y familias trabajadoras que, pese a contar con ingresos o asistencia pública, no logran cubrir sus necesidades básicas.


