Una serie de protestas estallaron en el Aeropuerto Internacional de Mérida, cuando los taxistas de la empresa Flex Shuttle decidieron paralizar sus actividades para exigir el pago correspondiente a su quincena de agosto, que aún no había sido entregado a pesar de que debió efectuarse el 13 del mes en curso. La medida de presión, que comenzó el martes por la noche, incluye a un grupo de trabajadores que temen no recibir sus liquidaciones en caso de que la empresa termine sus operaciones.
Los taxistas, quienes prefirieron mantener su anonimato por miedo a represalias laborales, denunciaron que desde hace seis meses han sufrido retrasos en el pago de sus salarios, lo cual va en contra de las disposiciones legales que estipulan que deben recibir su pago puntual. Además, indicaron que las comisiones, que deberían entregarse el 20 de cada mes, también han sufrido demoras de varios días, lo que ha generado un clima de incertidumbre entre los empleados.
Una de las quejas más recurrentes de los trabajadores es el trato recibido durante sus días de descanso. Aquellos que descansan los martes son obligados a tomar lunes y martes como días libres, y algunos de ellos han tenido que aceptar incluso la eliminación del pago correspondiente a los “días solidarios”. Estas condiciones, junto con la preocupación de que la empresa pueda desaparecer, han llevado a los operadores a tomar medidas más radicales.
Adicionalmente, los taxistas señalaron que a pesar de las tarifas elevadas que cobran, los vehículos de la flota, compuesta actualmente por solo diez unidades (de las 50 que operaban en sus primeros años), están en un estado lamentable. Los autos, que deberían reemplazarse cada cinco años, no reciben mantenimiento adecuado, lo que se refleja en la mala experiencia de los pasajeros.
Esta situación ha dejado claro el descontento y la preocupación de los trabajadores, quienes continúan luchando por el cumplimiento de sus derechos laborales.


