El fiscal federal de Washington, George A. Massucco-LaTaif, ha declarado recientemente ante un juez que su oficina no posee pruebas suficientes para procesar penalmente a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, por las renovaciones de la sede central del banco. Este proyecto, que ha sido objeto de controversia, tenía un valor estimado de 2.500 millones de dólares. La declaración de Massucco-LaTaif fue realizada en una audiencia crucial celebrada el 3 de marzo de 2026, donde se le preguntó si existían evidencias de fraude o conducta delictiva relacionada con la costosa renovación. La respuesta del fiscal fue clara: “Por el momento, no lo sabemos” (CNN, 2026).
La investigación penal fue iniciada en enero del mismo año, tras una serie de críticas provenientes del presidente Donald Trump, quien había expresado públicamente su descontento con Powell por no reducir los tipos de interés de manera más rápida. Trump no solo atacó al banquero con insultos personales, sino que también sugirió que los sobrecostos de la renovación podrían ser producto de irregularidades. A pesar de las citaciones judiciales relacionadas con este asunto, el juez encargado del caso anuló las citaciones, al considerar que no había pruebas que justificaran una acusación penal.
En una de las intervenciones más relevantes de la audiencia, Massucco-LaTaif argumentó que, aunque no existía un indicio claro de actividad ilegal, el sobrecoste de 1.200 millones de dólares en la renovación era motivo suficiente para investigar más a fondo. “US$ 1.200 millones, que es el PIB de algunos países más pequeños, ¿y vamos a pasarlo por alto?”, expresó el fiscal (CNN, 2026). Sin embargo, el juez Boasberg, designado por el presidente Barack Obama, se mostró escéptico ante estos argumentos y señaló que el gobierno no presentó pruebas sustanciales para justificar una acusación contra Powell.
El fallo del juez Boasberg fue rotundo. En su sentencia, afirmó que las justificaciones del gobierno eran “tan débiles e infundadas que el Tribunal solo puede concluir que son un pretexto” (CNN, 2026). Este veredicto pone fin a la investigación que había generado temores de que la administración Trump estuviera intentando erosionar la independencia de la Reserva Federal, lo cual podría haber abierto la puerta a una mayor interferencia política en la fijación de las tasas de interés.
El mandato de Powell como presidente de la Reserva Federal expira en mayo de 2026, lo que ha llevado a Trump a nominar al exgobernador de la entidad, Kevin Warsh, como su sucesor. Sin embargo, el senador republicano Thom Tillis, cuya votación es crucial en el Comité Bancario del Senado, ha indicado que no se debería proceder con la votación hasta que se resuelva la investigación penal en curso.
Esta serie de eventos y decisiones judiciales ha dejado claro que, por el momento, no existen pruebas suficientes para procesar a Jerome Powell por las renovaciones de la Reserva Federal, y la investigación ha sido desestimada ante la falta de pruebas de delito.


