Por: Cristina Padín.
Se iba. Aunque le costara hacerlo acababa de comprender que llegaba el momento de la despedida. No era fácil.. pero tampoco podía demorar más su partida. Había sido un honor, y había sido difícil. Había llegado en un momento muy duro, y había sabido trabajarlo con valentía, a pesar de su juventud. Se marchaba.. se llevaba el legado de la Cuaresma, el duende del día de san Josè, las primeras tardes de toros, la luz, lo que importa..
Llegaba. Venía ya.. en verdad ya estaba allí aunque aún no se hubiera anunciado su presencia. Llegaba con la firmeza y con la serenidad. Alegría enjaretada a un rosario de tradiciones y conquistas. Sonreía con la palabra, también con el temple. Llegaba como un beso entre susurros. Con esos atardeceres que se alargan con alma y esencia. Con el sol. Llegaba con la primavera, con los libros, con las letras.. con la fuerza de un volante flamenco..
Así, saludando, así se marchaba marzo y llegaba abril..
Me gusta mucho marzo
Abril me fascina, es mi mes favorito
A Sevilla: mes de abril
A mi Luis
Al toreo
A los libros
A Eva
A los saludos
A Carlos


