Por: Cristina Padín.
No jugaban con ella. Cada tarde la veían en la ventana, mirando a través del cristal. Y siempre con su sonrisa. Era la niña nueva, había llegado hacía unas semanas.. decían que era distinta. Que mejor no estar con ella y blablabla. Era una niña de nueve años, sin pelo. Tenía cáncer. Ninguno quería jugar con ella y ella imaginaba tesoros y miles de aventuras en aquel jardín..
Un día vino Ella. La Reina de la Primavera. Y quiso conocer a aquella pequeña. Fue muy amable con ella. Y le regaló un libro..
La tarde siguiente todos quisieron jugar con ella. Pero la niña no quiso: estaba leyendo. Y al otro día se marchó. Vivirían en otro lugar.. Llegaron a media mañana. Y muy pronto un niño vino a buscar a la pequeña para jugar. Le enseñó la casa del árbol. Y más tarde llegó otra niña, traía muñecas y vestidos. Poco después apareció el niño que quería ser torero. Y luego la niña que quería ser futbolista. Todos querían jugar con ella..
Y jugaron a diario. Pintaron, cantaron, se rieron, escucharon música. La niña estaba muy bien, le estaba ganando al cáncer. Y, es un secreto, le gustaba al niño de la camiseta azul.. Todo eran sonrisas.. será porque era abril..
Un cuento de tolerancia, de no al insulto, de compartir, de no a la hipocresía..
Dedicado a abril: mi mes favorito
A cada pequeño en lucha contra alguna enfermedad
A cada niño que quiere ser torero
Al toreo
A mi querido Luis
A mi amiga María
A las personas valientes
A los libros y a los lectores


