Por: Cristina Padín.
Tres veces tres pasó la mujer por delante de la pequeña casita de madera que habían montado en el parque.. y en ninguna de las tres apreció el contenido. Estaba llena de libros, libros que cualquiera podía llevarse a casa. Un modo de festejar el 23 de abril. La que no fue capaz de ver páginas y palabras iba ocupada criticando, ensañándose con o contra algo o alguien.
Cuatro veces cuatro se pavoneó el que se creía más que los demás delante de la cuca casita de madera que tanto había agradado en el jardín a niños y adolescentes y ancianos.. a todos! El hombre que era incapaz de valorar o agradecer un libro iba muy ocupado mintiendo por teléfono a otro como él que se creía sus mentiras. O por interés fingía creerlas.
Los que no reparaban ni en ella ni en él, no se hace aprecio pues eso es el mejor de los desprecios, disfrutaron mucho aquella actividad. En una pequeña villa gallega con una gran calidad de vida. Galicia calidade.. y un chico optó por coger un libro sobre Perera, qué gran torero; y una abuelilla se decantó por uno de música flamenca; y una niña encontró un libro de vampiros..
Vivan los libros!!
Dedicado a los libros
A la gente que los aprecia
A Marcos y Cristina, de Arzúa
A Arzúa
A mi Galicia, donde se vive tan bien
A la cultura
A mi querido Luis
A Miguel Àngel Perera, pronto escribiré un libro sobre este magnífico torero
Al toreo
A la música flamenca
A las personas que no critican y que no mienten


