Las autoridades sanitarias mantienen bajo vigilancia el avance del virus Andes, una cepa de hantavirus identificada principalmente en Argentina y Chile, considerada la única variante de este tipo de virus con evidencia de transmisión de persona a persona. La preocupación aumentó tras recientes casos asociados a un crucero internacional y el incremento de contagios registrados en territorio argentino.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica que normalmente se transmite a los humanos mediante el contacto con orina, saliva o heces de roedores infectados. Sin embargo, especialistas han confirmado que la cepa conocida como virus Andes posee la capacidad excepcional de contagiarse entre personas a través de un contacto estrecho y prolongado, especialmente mediante fluidos corporales.
La Organización Mundial de la Salud y distintos organismos sanitarios internacionales siguen de cerca los brotes relacionados con esta variante, luego de que se reportaran contagios y fallecimientos vinculados al crucero MV Hondius. De acuerdo con los reportes oficiales, el riesgo para la población general continúa siendo bajo, aunque las investigaciones epidemiológicas permanecen activas.
Expertos en salud explicaron que la transmisión entre humanos del virus Andes no ocurre con la facilidad observada en enfermedades respiratorias como el covid-19. El epidemiólogo Oriol Mitjà señaló que “la hipótesis más probable es la transmisión de humano a humano”, al referirse al brote detectado en el crucero.
El virus Andes fue identificado por primera vez en Argentina en 1995 y desde entonces se han documentado brotes esporádicos en la región sur de América del Sur. Investigaciones posteriores confirmaron episodios de transmisión interpersonal, especialmente durante un brote ocurrido entre 2018 y 2019 en la provincia argentina de Chubut, donde decenas de personas resultaron infectadas.
Los síntomas iniciales suelen incluir fiebre, dolores musculares, cansancio, náuseas y dolor de cabeza. En los casos graves, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar severo, provocando insuficiencia respiratoria. La tasa de mortalidad puede alcanzar niveles elevados en comparación con otros virus respiratorios.
Especialistas remarcan que, pese a la preocupación generada por los recientes casos, el virus Andes no representa un escenario similar al de una pandemia global. El contagio requiere contacto estrecho y prolongado, mientras que la principal vía de infección sigue siendo la exposición a ambientes contaminados por roedores portadores del virus.


