El despido de Alex Cora como dirigente de los Boston Red Sox ha marcado un punto de inflexión en la estabilidad organizacional de la franquicia, al producirse de manera sorpresiva durante las primeras semanas de la temporada 2026. La decisión, analizada por el periodista Enrique Rojas el 27 de abril, pone fin a una etapa caracterizada por la continuidad en el banquillo y abre un escenario de incertidumbre en el club de Nueva Inglaterra.
El equipo anunció durante el fin de semana la salida del dirigente puertorriqueño y la designación de Chad Tracy como mánager interino, rompiendo una racha poco común de estabilidad. Desde 2004, la organización había contado con apenas cinco dirigentes, incluyendo etapas exitosas bajo el mando de Terry Francona, John Farrell y el propio Cora, quienes en conjunto lideraron al equipo durante 20 temporadas completas y conquistaron cuatro títulos de la Serie Mundial en 2004, 2007, 2013 y 2018.
Cora, de 50 años, asumió el cargo en 2018 y logró un campeonato en su primera campaña. Su trayectoria, sin embargo, incluye la suspensión en 2020 por su implicación en el escándalo de robo de señales de los Houston Astros en 2017, lo que le impidió dirigir durante la temporada acortada por la pandemia.
La designación de Tracy, quien dirigía la filial Triple A desde 2022, lo convierte en el mánager número 49 en la historia del club, aunque apenas el noveno desde 2001. A pesar de este número, Boston se mantiene en la mitad de la tabla en cuanto a rotación de dirigentes en las Grandes Ligas, con menos cambios que franquicias como los Miami Marlins o los Seattle Mariners, pero más que organizaciones como los New York Yankees o los Los Angeles Dodgers.
El despido de Cora, tras apenas 27 juegos disputados, representa el segundo cambio de mánager más rápido en los 126 años de historia de la franquicia. El antecedente más temprano se remonta a 1907, cuando la muerte de Chick Stahl llevó a Cy Young a asumir el mando de manera temporal antes de renunciar tras seis partidos.
Históricamente, los Red Sox han evitado realizar cambios en el puesto de dirigente durante una misma temporada. La última ocasión significativa ocurrió en 2001, cuando Jimmy Williams fue despedido en plena lucha por la postemporada y sustituido por Joe Kerrigan, sin lograr revertir el rumbo del equipo. Antes de ello, los cambios múltiples en una misma campaña eran más frecuentes en décadas anteriores, especialmente a mediados del siglo XX.
La directiva ha optado por mantener a Tracy con la etiqueta de interino, sin descartar la posibilidad de un nuevo nombramiento en el transcurso de la temporada. No obstante, el simple hecho de realizar un relevo en el banquillo durante el primer mes de competencia constituye una ruptura significativa con la estabilidad que había caracterizado a la organización en los últimos años, generando interrogantes sobre el rumbo deportivo inmediato del equipo.


