La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la preocupación del expresidente Andrés Manuel López Obrador en torno a la detención de Ismael “El Mayo” Zambada no estaba relacionada con lo que el capo pudiera declarar ante autoridades de Estados Unidos, sino con la posible participación de una agencia estadounidense en el operativo que derivó en su captura.
Durante su posicionamiento, la mandataria sostuvo que el punto central del debate debe ser la forma en que ocurrió la detención del fundador del Cártel de Sinaloa y si existió intervención extranjera en territorio mexicano. Con ello, buscó separar las inquietudes sobre eventuales declaraciones judiciales de Zambada de una discusión más amplia sobre soberanía, protocolos de seguridad y cooperación bilateral.
Sheinbaum recordó que el gobierno mexicano ha insistido en que cualquier información relacionada con México debe seguir los cauces legales correspondientes. En ese sentido, ha señalado previamente que cualquier acusación o señalamiento debe pasar por pruebas y por la Fiscalía General de la República, al tratarse de un procedimiento institucional que no puede sustentarse únicamente en dichos o versiones públicas.
El caso de “El Mayo” Zambada ha sido motivo de cuestionamientos desde su detención en Estados Unidos, ocurrida junto con Joaquín Guzmán López. En su momento, el gobierno mexicano solicitó al Departamento de Justicia de Estados Unidos un informe oficial sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar de los hechos, además de información sobre las conductas ocurridas en territorio nacional.
Desde entonces, las autoridades mexicanas han reiterado que el gobierno de México no participó en la captura. En la conferencia matutina del 29 de julio de 2024, el entonces gobierno federal sostuvo que no participaron las Fuerzas Armadas mexicanas y que la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación para esclarecer lo ocurrido.
Sheinbaum también ha insistido en que la colaboración con Estados Unidos en materia de seguridad debe darse bajo reglas claras. La presidenta ha señalado que no están permitidas operaciones conjuntas en territorio mexicano y que la participación de agentes extranjeros está regulada por la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.
El tema cobra relevancia porque, para el gobierno federal, la captura de Zambada no sólo tiene implicaciones judiciales, sino también políticas y diplomáticas. La mandataria ha vinculado el caso con la necesidad de aclarar el papel de las agencias estadounidenses y evitar que la cooperación en seguridad se convierta en subordinación o intervención directa.
En ese contexto, Sheinbaum planteó que la discusión no debe centrarse en especulaciones sobre posibles declaraciones de “El Mayo”, sino en esclarecer cómo fue llevado a Estados Unidos y si se respetaron los mecanismos de coordinación entre ambos países. Para la presidenta, la relación bilateral puede mantenerse activa, pero siempre bajo los principios de respeto a la soberanía, confianza mutua y cumplimiento de las leyes mexicanas.
Así, el caso Zambada continúa como uno de los episodios más delicados en la relación entre México y Estados Unidos, no sólo por el peso criminal del detenido, sino por las dudas que persisten sobre su captura. La postura de Sheinbaum busca cerrar la puerta a interpretaciones de temor político y enfocar el debate en la legalidad de los operativos, la responsabilidad de las agencias extranjeras y la defensa de la soberanía nacional.


