El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, criticó las restricciones logísticas impuestas por Estados Unidos a la selección nacional iraní durante el Mundial de Futbol 2026, al considerar que dichas medidas colocan al equipo en condiciones desiguales frente al resto de los participantes y mezclan el deporte con disputas políticas internacionales.
El diplomático señaló que las decisiones adoptadas por las autoridades estadounidenses han afectado directamente la preparación, el descanso y la recuperación de los jugadores iraníes, quienes deben ingresar a territorio estadounidense únicamente para disputar sus compromisos y salir del país inmediatamente después de cada partido.
Pasandideh afirmó que estas restricciones “son negativas y violan las normativas de la FIFA”, al sostener que una competencia internacional debe garantizar condiciones equitativas para todas las selecciones. De acuerdo con el embajador, el equipo iraní vive el torneo con entusiasmo, pero bajo una dinámica que complica su rendimiento deportivo.
“Nuestros jugadores tienen que volar un día antes y después del partido tienen que regresar, no tienen mucho tiempo para poder descansar bien y recuperarse”, declaró el representante iraní, quien también calificó como “actitudes totalmente negativas” las decisiones relacionadas con visados, hospedaje y permanencia en Estados Unidos.
La situación se ha vuelto más compleja por la falta de relaciones diplomáticas formales entre Irán y Estados Unidos, lo que ha obligado a gestionar los procedimientos de manera indirecta. Según Pasandideh, tanto la federación iraní como la Embajada de Suiza en Teherán, que representa los intereses estadounidenses en Irán, han realizado solicitudes ante Washington sin obtener resultados favorables.
Ante la negativa de Estados Unidos para permitir que la selección iraní se hospede y entrene dentro de su territorio, el equipo estableció su base de operaciones en Tijuana, Baja California. Esta medida permitió a Irán mantenerse en competencia, aunque bajo una logística más exigente, al tener que trasladarse constantemente entre México y Estados Unidos para cumplir con su calendario mundialista.
El embajador destacó que México ha desempeñado un papel importante para facilitar la participación de su selección y señaló que la instalación del campamento en Tijuana fue coordinada con apoyo de las autoridades correspondientes y de la FIFA. También reconoció la disposición mexicana para recibir al equipo iraní en medio de las dificultades generadas por las restricciones estadounidenses.
La tensión aumentó después del debut de Irán frente a Nueva Zelanda, cuando la federación iraní presentó una queja formal ante la FIFA por las trabas relacionadas con el visado de entrada única del jugador Mehdi Torabi y por la imposibilidad de viajar con mayor anticipación a Los Ángeles para enfrentar a Bélgica. Esta situación obligó al equipo a operar contrarreloj desde la frontera mexicana.
Pasandideh insistió en que el mensaje de la selección iraní es deportivo y pacífico, no político. “Somos un país y somos una selección que busca la paz, y para nosotros el deporte es algo aparte de la política”, expresó el diplomático.
El caso de Irán vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre la neutralidad del deporte en competencias internacionales. Para el embajador, una Copa del Mundo debe ser un espacio de encuentro entre naciones y no un escenario en el que las tensiones diplomáticas afecten el desempeño de los atletas o limiten la participación de una selección nacional.


